A boca de jarro. Héctor Pibernus
Artículo publicado en el díario La Nación el día 30/7.
Un día de 1907, Nicolás Kier, un filántropo y teosófico dinamarqués, compró la pequeña librería que Emilio Pérsico atendía en Suipacha 732. El local era frecuentado por cierta intelectualidad abierta a las nuevas ideas que incluía entre otros, a Joaquín V. González, precursor del estudio de la cultura oriental; a José Ingenieros, y a Leopoldo Lugones. Es que las obras que poblaban los anaqueles eran un verdadero inventario de temas infrecuentes para el Buenos Aires de entonces: budismo, hinduismo, taoísmo, ocultismo. Y, por supuesto, obras de la Sociedad Teosófica, fundada por la médium rusa Helena Petrovna Blavatsky, una de cuyas ramas se había establecido en Buenos Aires en 1892 "Pero Nicolás Kier no se contentaba con recibir en su local, los fines de semana recorría el vecindario y repartía útiles escolares y alimentos; además, enseñaba a leer y escribir. Es decir, que desde siempre la editorial que fundó Kier fue una empresa de servicio. Y todas las obras que se publicaron desde entonces buscan alcanzar un nivel de conciencia que nos permita vivir en un mundo mejor", explica Héctor Pibernus, actual presidente de Editorial Kier, que este año celebra un siglo de vida.



